Por qué enfadarse con el perro NO sirve de NADA

Por qué enfadarse con el perro NO sirve de NADA
el 21/2/2017 3:10:00 (6573 Lecturas)



Enfadarse con el perro


Cuántos de vosotros, lectores, ¿os habéis enfadado con vuestro perro?. El ritmo diario, el estrés y nuestros problemas nos hacen más irritables y por tanto más propensos a enfadarnos. La realidad es que enfadarse con el perro No sirve de nada. Descúbrelo en el siguiente artículo.



¿Es normal enfadarse?


Todos podemos tener días malos, ¡faltaría más! pero eso no justifica que volquemos nuestra frustración contra aquellos que nos rodean, y en especial, hacia nuestros fieles compañeros caninos.


Cuando el perro “nos falla”


Lo habitual es enfadarse cuando sentimos que el perro nos falla. Nos enfadamos en función de nuestras expectativas y exigencias con el perro.  Por mucho que insistamos en culpabilizar al perro de nuestro enfado, deberíamos plantearnos qué es lo que nos está provocando ese estado e intentar buscar soluciones justas y responsables con el animal.


 Cosas que nos enfadan


      -       La falta de control


-       La desobediencia


-       Demandas excesivas


-       Que haga algo que pueda suponer un peligro


-       Conductas socialmente no aceptadas por la comunidad


-       Insatisfacción de nuestras expectativas


-       etc


 El perro hace esto para “cabrearme”


Es muy típico escuchar por parte de propietarios esta expresión. El perro ha hecho esto para fastidiarme, lo hace porque sabe que me molesta.


Lo cierto es que, enfadarse con el perro no sirve de nada, ya que, no tienen el mismo sentido de la realidad que nosotros. Las preocupaciones del perro, su perspectiva del mundo así como sus motivaciones suelen ser diferentes a las nuestras.


Los aspectos que motivan al perro a ejecutar ciertas acciones, a menudo, distan mucho de nuestra interpretación.


Existen muchos ejemplos cotidianos. Uno muy común es cuando el perro se orina en casa. Cuando un perro vive una situación estresante, como por ejemplo, un gran susto paseando por la calle, esto puede generar ciertos cambios en su organismo. Esta experiencia hace que el perro esté más sensible de lo normal a mostrar comportamientos relacionados con el estrés durante varios días, entre ellos la incontinencia urinaria.


Si además, resulta que el propietario sale de forma precipitada a una cena de empresa, o cualquier cosa que represente un cambio en la rutina habitual, el perro se alterará más de lo normal, y es probable que se orine en casa.


Al regresar, el propietario interpreta este comportamiento como un desafío, como una queja, o inclusive como una muestra de poder por parte de su perro.


Lo que ocurre después es que se enfada y reacciona de forma brusca, aumentando aún más el malestar en el perro y perjudicando el vínculo.


Esto, por desgracia es más habitual de lo que nos imaginamos. En realidad, esta conducta, no se trataba en absoluto de una muestra de rebeldía o desobediencia por parte del perro, sino más bien un síntoma de ansiedad, estrés y malestar.


 Por lo tanto, se puede decir que muchos de los enfados que sufren los propietarios vienen dados por una interpretación errónea de lo que está ocurriendo, lo cual les genera un malestar que acaban haciendo pagar al perro. 


Nuestros enfados nos hablan de nosotros


Una persona que se enfada continuamente con su perro, deberá indagar sobre los motivos de tales enfados, y sería recomendable formarse en aspectos como comunicación canina mediante cursos con profesionales competentes, o leer libros de la materia, donde te recomendamos el libro más actual en la materia con gran base científica : Descodificando el lenguaje canino. Hablando se entienden los perros.


Si por el contrario, los momentos de enfado son puntuales, y la relación con nuestro perro es buena, debemos esforzarnos por adquirir la habilidad de controlar estos enfados, reflexionar sobre el origen de los mismos como claves que nos ayudarán a mejorar nuestra inteligencia emocional.


Es importante remarcar que, cuando sentimos que no controlamos una situación, que perdemos el control, nos duele iniciando un proceso de ansiedad. Este dolor asienta las bases del enfado, el cual es una lanzadera mediante la cual afrontamos este tipo de situaciones de forma brusca y contundente (Algunos casi violenta), como medida de dominar o controlar la situación por la fuerza.


 Mi perro solo me hace caso cuando me enfado


¿Por qué tanta gente dice que el perro solo le hace caso cuando se enfada?


Algo muy extendido es la creencia de que los perros solo hacen caso si los propietarios les hablan en tonos altos y graves, mediante comandos autoritarios, o sino, en tono de enfado.


Suelen decir: “lo sabía, sabía que no podía dejarle hacer, y mira, al final me ha hecho enfadar”, y pagan esta frustración, y rabia con el perro.


Desde el enfado se pueden llegar a realizar verdaderas injusticias y trato totalmente desproporcionado.


El enfado como forma de "castigo"


Existe la creencia por parte de algunos profesionales que, utilizando una señal  asociada a un estado de enfado, con el objetivo de modificar una conducta indeseable, resulta funcional y efectivo. La creencia de que el perro, como ser social, va a entender este enfado y actuar en consecuencia está muy extendida.


El enfado es una mala solución, es un indicador de que algo está mal planteado, mal estructurado, y mal establecido.


Si te enfadas, si introduces protocolos que tienen como proceso el enfado, es un claro indicador de que algo no estás entendiendo. No entiendes las motivaciones de tu perro, y te ves forzado a utilizar una medida de presión que enturbia la relación, y que daña psicológicamente al perro tano a ti como a él.


¿Qué hacer si el perro “desobedece” o se comporta “mal”?


Cuando un perro realiza una acción que nos disguste o que consideremos inadecuada, tenemos dos opciones. Una enfadarnos con las correspondientes consecuencias emocionales y dañar el vínculo con el perro o , podemos optar por intentar conocerle mejor y esforzarnos en mejorar nuestros protocolos y relación con él.


Por lo tanto si un perro nos desobedece, o muestra conductas indeseadas, será necesario analizar los orígenes del problema y establecer un programa nuevo de protocolos de trabajo, con objetivos medibles y alcanzables, siendo siempre respetuosos con el perro. Al fin y al cabo, los perros no desean enfadarnos, solo nos expresan su malestar o su ansiedad de la forma que mejor saben.


Mejorando la counicaión y el vínculo con el perro, lograremos entender mejor sus inquietudes y seguro, lograremos identificar mejor qué es lo que le preocupa o angustia para seguir creciendo y mejorando juntos.


 


Marcos J. Ibáñez


Experto Comportamiento y Comunicación Canina


Miriam Perera


Educadora Canina & Entrenadora caballos

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