Solucionando problemas de conducta caninos: Caminos y opciones

el 25/10/2013 5:54:15 (5663 Lecturas)
En la sociedad actual, la gran mayoría de hogares ya han incorporado como parte de su familia y de sus vidas, un animal de compañía.
La mayoría de los propietarios de perros de hoy en día, adquieren un perro, ya sea cachorro, o adulto, con unas ideas pre-concebidas de amistad, lealtad, compañía, diversión y/o cariño y ternura. En un entorno, donde predomina la comunicación a través de medios virtuales, hace que valoremos cada vez más las experiencias de vida que nos generen emociones y sensaciones que nos hagan sentir vivos.

Haga Clic para ver la Imagen original en una ventana nuevaLos perros, son sencillamente seres increíbles. Tras décadas de selección y de adaptación a nuestras vidas, hoy los perros son la especie con más variabilidad y razas. Esto significa que existen perros para cualquier tipo de familia y estilo de vida, con diferentes caracteres, funcionalidades, morfología.
Toda esta avalancha de perros, cría masiva, abandonos, cambios en los modelos sociales y ritmo de vida cada vez más ajetreado, provocan malestar y en muchos casos deriva en trastornos de conducta que los propietarios no saben cómo abordar.

La denominación de “problemas de conducta” es utilizada para referirse básicamente a aquellos comportamientos no habituales o tipos de comportamiento no esperados socialmente por los propietarios/sociedad.
Es importante averiguar el motivo/origen de los problemas de conducta y emocionales del perro para poder brindar una solución/terapia adecuada a las necesidades del perro. Esto, aunque en los libros o programas televisivos lo explican de forma aparentemente fácil, la realidad es que un problema de conducta está condicionado por múltiples factores como el ambiente familiar, la interacción con los propietarios y otros perros, entorno, vecindario, la cultura de los propietarios (que determinará si esa conducta es problemática o no), influencias genéticas, el temperamento y experiencias traumáticas.

Muchos de los problemas de conducta, están relacionados con el auto-control. El déficit de auto-control, puede ser uno de los principales causantes de estos problemas conductuales.
Esta falta de control puede derivar en problemas graves, como puedan ser las conductas agresivas, hiperactividad, y otros problemas asociados con el estrés.
Cuando hablamos de problemas de conducta normalmente la gente sólo piensa en conductas de reactividad, fobias etc. Existen muchos otros problemas no menos importantes a los que nosotros llamamos “principales problemas de conducta” que son aquellos que generan malestar y afectan a la calidad de vida tanto del perro como de la familia y que aunque puedan parecer menos graves, afectan a gran número de perros hoy en día.
Estos pequeños trastornos de comportamiento pueden llegar a provocar que el perro sea abandonado o provocar denuncias de los vecinos, por lo tanto como profesionales debemos también poner especial atención a dichos “problemas” ya que éstos también afectan al bienestar de nuestros amigos los perros.
Los principales problemas de conducta más comunes:

- Ladrido y/o aullidos excesivos
- Conductas destructivas (ansiedad por separación)
- Tirar de la correa durante el paso
- Problemas de educación con extraños por ej:saltar encima de la gente al saludar
- Incapacidad de Control
- Falta de normas


Por lo tanto, es necesario identificar y diferenciar entre los distintos “problemas de conducta”, de la misma forma que es importante conocer el nivel de dificultad que requieren cada uno de ellos a la hora de afrontar una solución al respecto.
Se ha observado que, en muchos casos, antes de que los perros muestren problemas de conducta graves, suelen presentar problemas de conducta previos de menor intensidad los cuales al no ser atendidos correctamente se convierten en graves trastornos de conducta.
Estos problemas de conducta previos, suelen estar relacionados con la capacidad del individuo de gestionar situaciones, aceptar cambios y aceptar las normas y los límites de la familia. Del mismo modo, están también íntimamente relacionados con el tipo de vínculo y relación que establecen los propietarios con su perro.

“Enseñar es lo que una persona hace para ayudar a otros a aprender.”

Si en la cultura del propietario, la forma de educar/criar/adiestrar/enseñar al perro consiste en gritar o presarle atención mediante castigos, solo cuando hace las cosas mal, para después ignorarle el resto del día, es muy probable el perro que desarrolle problemas de conducta relacionados con la ansiedad, el estrés y la incomprensión y falta de afecto de su familia. El perro desconoce las “normas”, y necesita que le ayuden y le guíen para aprender a entender este extraño mundo que hemos montado los humanos. Está muy claro que mediante gritos y enfados solo conseguiremos confundirle y generarle malestar, lo cual interfiere en el aprendizaje y provoca inestabilidad emocional, frustración y malestar que muy probablemente no va a saber gestionar.
El objetivo de nuestra “enseñanza canina” debería estar orientado a enseñar a los perros a convivir con los humanos de la forma más adecuada para ellos teniendo en cuenta sus emociones y sus necesidades como perro.
Aunque pueda parece fácil, la compleja realidad en la que vivimos, lo hace cada vez más difícil. Las teorías generales sobre el aprendizaje, sobre la educación, sobre la motivación, etc están contextualizadas, de tal forma que al aplicarlas en contextos de la vida cotidiana, surgen problemas en su ejecución, ya que no son aplicables de forma automática e indiscriminada a
contextos de educación canina concretos.
Es por ello que, el propietario debe asumir la responsabilidad de enseñar al perro como una experiencia de vida de enriquecimiento mutuo, buscando el bienestar conjunto y la colaboración, y en definitiva, aprender juntos como una acción compartida.

El problema, es que no suele ser muy habitual que los propietarios desarrollen estrategias de enseñanza orientadas al aprendizaje cooperativo. Siempre esperamos que el perro sea el que se adapte íntegramente a la familia, sin tener en cuenta sus necesidades como individuo. Además si a esto le añadimos la falta de “maestros justos que le ayuden a entender qué debe hacer y cómo debe comportarse”, el perro aún se siente más confundido.
Y, ¿qué ocurre si el perro no puede seguir a un buen guía o tomar buen ejemplo? Pues que él mismo tendrá que ingeniárselas para desarrollar de forma natural una serie de comportamientos orientados a adquirir experiencias para entender el mundo, reforzando aquellas que le aporten algún tipo de bienestar/placer y/o beneficio. De esta forma muchos perros adoptan el ladrido como herramienta útil para conseguir atención de sus dueños, o aprenden que si tiran de la correa llegan antes a los sitios y un largo etc.

Estos primeros problemas de conducta suelen estar relacionados con desobediencia, falta de control en su expresividad, conductas orientadas a llamar la atención, etc.
Por lo tanto, por norma general, existen una serie de principales problemas de conducta en los perros a los cuales los propietarios deberían mostrar especial atención desde el principio, evitando así trastornos de conducta graves que puedan afectar a la convivencia y bienestar.

Las investigaciones y estudios sobre comportamiento canino suelen coincidir a la hora de indicar cual es la forma de crear conductas adecuadas en el perro. Una de las primeras premisas suele ser dedicar el tiempo suficiente en edades tempranas (cuando son cachorros), es un momento esencial para detectar comportamientos no deseados en el perro y ejercer el control sobre ellas cuando sea necesario, y también es importante mantener un buen vínculo afectivo y jugar bajo premisas de control y auto-control.
Es fundamental, asimismo, poner límites a sus demandas desde muy pequeños y mantenerse firme (firme pero no fuerte, es importante hacer énfasis en la diferencia).

Pese a que en general todos estamos de acuerdo que fomentando el auto-control, poniendo límites y mejorando el vínculo son esenciales tanto en edades tempranas como en adolescentes y adultos, suelen haber diferencias importantes a la hora de aplicar técnicas o procesos para conseguirlo.

Por ejemplo, en el caso de ejercer control, dentro de nuestra forma de trabajo es indispensable el hacerlo de la forma más amable y respetuosa posible. Esto que parece tan sencillo, y es lo que la mayoría de los propietarios quieren, en la realidad no lo resulta tanto. El propietario que ha tenido un mal día, inundado por una emoción de enfado y malestar, y llega a casa y el perro quiere captar su atención ladrando y ladrando, suele ser un momento emocionalmente complejo para hacer “las cosas correctamente”, y es cuando disponer de una estrategia de acción, orientada a producir aprendizaje en el perro de forma respetuosa cuando cobra relevancia.

Nuestra estrategia de trabajo debe incluir un proceso que permita afrontar los errores que comete el perro de forma positiva.
La educación ha avanzado mucho en los últimos años, y hoy en día contamos con los conocimientos necesarios para saber cómo afrontar los errores que cometen nuestros perros en el proceso de aprendizaje de una forma más eficaz y respetuosa, evitando así picos de estrés y malestar en nuestros perros y fortaleciendo nuestra relación y vínculo con ellos.

Hoy en día disponemos de herramientas muy interesantes, que deberán usarse según el contexto y según el individuo, como las marcas de no refuerzo, las marcas de anticipación de refuerzo, el “time out”, y poco a poco, con el entrenamiento suficiente podemos llegar a técnicas como el LRS, un sistema de trabajo muy eficaz diseñado para ignorar comportamientos incorrectos y propiciar los correctos.

Estas formas de interacción y creación de conductas con los perros, permiten mejorar nuestra relación con ellos, aprender conjuntamente y disfrutar juntos, que son precisamente los principales motores motivacionales que nos impulsaron a tener perro.

Solucionando los principales problemas de conducta de nuestros perros, no solo evitaremos el malestar que nos proporciona, sino que iniciaremos el camino hacia una nueva forma de relacionarnos con ellos, más sana, feliz, y placentera.

No olvidemos que en el momento que llega a nuestras vidas un perro, somos responsables de su bienestar físico y emocional. En nuestras manos está seguir el camino correcto y brindarles la vida que merecen como nuestros mejores amigos que son.

Si te ha interesado el artículo y deseas más información o formación al respecto, te interesará nuestra formación:
Seminario: Principales Problemas de Conducta Canina


Marcos Javier Ibáñez
DIR: TAKODA Adiestramiento Natural
Especialista en problemas de conducta Canina
Autor del Libro: Manejo y Conducta Avanzada en perros problemáticos. Ed. Diaz de Santos

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